La soledad del que manda en tecnología
Es el tema que más se repite y del que menos se habla en público. Seis de los ocho entrevistados lo mencionan sin que se les pregunte, y ninguno lo describe como un fallo suyo: es una condición del puesto.
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Con 3 voces verificadas de esta temporada
En ninguna de las ocho conversaciones se preguntó por la soledad del cargo. Aparece en seis de ellas de todas formas, casi siempre de lado, mientras se habla de otra cosa. Es el patrón más consistente del material y el que menos se ve en los eventos del sector.
Tiene una explicación estructural que Paco Gimeno formula mejor que nadie: el director de tecnología es el único miembro del comité cuyo trabajo el resto no puede evaluar.
Yo vengo a explicar lo mío, que es exactamente igual que lo vuestro, y no se me entiende. Y cada vez que intentas explicarlo, casi que lo empeoras
Paco GimenoCEO & Founder, Tecner Consultingmin 25:04 →Nadie llega preparado
Miguel Ángel Gómez, que dirigió una integración de dos compañías, describe la llegada al puesto sin ningún adorno:
«Nadie está preparado para ser CIO. Pero tienes que creer en tus posibilidades. Si no, vas a sufrir mucho»
La segunda parte de la frase es la importante. No dice que sea difícil: dice que si no crees en ti, sufres. Está describiendo un puesto donde la seguridad personal no es un rasgo de carácter sino un requisito funcional, porque no hay nadie alrededor que pueda confirmarte que vas bien.
Que esto aparezca en seis de ocho conversaciones sin que nadie pregunte por ello, y en ninguna charla de sector, dice más del sector que del problema.
El antídoto: dos técnicas concretas
Frente a un problema estructural, dos entrevistados aportan prácticas, no consuelos. Miguel Ángel Gómez cambió cómo empiezan sus reuniones durante la integración:
«La primera pregunta que hago siempre es cómo estás. Porque una persona trabaja bien cuando está tranquila»
Suena obvio y no lo es: en un proyecto donde la mitad del esfuerzo es gestión del cambio, el estado de las personas es información operativa, no cortesía.
Paco Gimeno describe la otra mitad, la de arriba, que casi nadie tiene resuelta:
«Mentorizar no es decirle lo que tiene que hacer, sino hacerle las preguntas más incómodas»
La clave está en *incómodas*. Un mentor que confirma lo que ya piensas no resuelve el problema del aislamiento: lo decora. La utilidad está en tener a alguien capaz de contradecirte con conocimiento de causa y sin interés en el resultado.
Carlos Fernández lo reduce a su mínima expresión:
«Al final son personas. Las empresas son personas»
Lo que queda
La soledad del cargo no se arregla con más comunicación, porque no viene de comunicar mal: viene de ocupar el único asiento cuyo trabajo los demás no pueden juzgar. Es una condición del puesto, no un fallo de quien lo ocupa.
Lo que sí parece funcionar, según los seis que lo mencionan, es dejar de intentar resolverlo hacia arriba y construirlo hacia los lados: pares de otras compañías, mentores sin agenda, conversaciones que no aparecen en ninguna acta. Que es, exactamente, lo que ocurre en cada uno de estos episodios.
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